¿Cuánto cuesta un ponchador en Puerto Rico?
Antes de comprar un ponchador, suma todo: la máquina, la instalación, la mensualidad y tu tiempo cuadrando horas. Lo que nadie te pone en la cotización.
Jueves, tres de la tarde. Alguien te dice que ya es hora de comprar un ponchador y pides una cotización. Te llega un número por la máquina. Parece razonable.
El problema es que ese número casi nunca es lo que termina costando. Antes de firmar, suma todo lo que viene con un ponchador.
Lo que de verdad pagas por un ponchador
1. La máquina. Se paga antes del primer ponche. Y si tienes dos locales, son dos máquinas.
2. La instalación. Alguien tiene que montarla en la pared, conectarla y configurarla. El técnico cobra desde que se monta en el vehículo para ir a tu negocio, y vuelve a cobrar cada vez que hay que moverla o arreglarla.
3. La mensualidad. Los ponchadores conectados a internet guardan los ponches en un sistema aparte, y ese sistema se paga todos los meses. Pregunta si sube cuando contratas más gente.
4. Lo que se pierde y se daña. Tarjetas que se quedan en el carro, una huella que no lee porque el empleado viene de la cocina, la máquina que se quema con un apagón. Pregunta qué cubre la garantía y quién paga la visita.
5. Tu tiempo después del ponche. Esta es la que nadie pone en la cotización. Una máquina de ponchar suma horas trabajadas y ahí se queda. Las horas extra, el break que no se tomó y lo que ganó cada empleado lo sigues sacando tú, cada quincena, con la calculadora.
Las preguntas que debes hacer antes de firmar
- ¿El precio incluye la instalación, o el técnico se cobra aparte?
- ¿Hay mensualidad? ¿Cuánto sube si añado empleados?
- ¿Hay contrato mínimo? ¿Qué pasa si quiero cancelar?
- ¿Qué pasa si la máquina se daña? ¿Cuánto tarda el reemplazo?
- ¿Calcula las horas extra como manda la Ley 379, o solo suma horas?
- ¿Me dice cuánto ganó cada empleado, o eso lo saco yo?
- Si me voy, ¿puedo llevarme el historial de ponches?
Si la respuesta a las dos de la ley y de lo ganado es "eso lo saca usted", el ponchador te ahorra el reloj de pared, pero no el jueves en la tarde.
El ponchador que ya tienes en el counter
Hoy un ponchador no tiene que ser una máquina. Con Ponchealo, el reloj ponchador es la tableta, la computadora o el celular que ya tienes. El empleado entra su PIN de cuatro dígitos y queda ponchado. Sin máquina que comprar, sin técnico y sin nada que instalar.
Y no se queda en sumar horas. Ponchealo resta los breaks, saca las horas extra con la Ley 379 (diarias después de 8 y semanales después de 40) y te dice cuánto le toca a cada empleado cuando cierras el período.
El precio está publicado en la página de planes. No hay que pedir cotización ni esperar a que te llamen. Escoges el plan según tus empleados y lo que necesitas, y lo pruebas gratis sin tarjeta.
Lo que Ponchealo no hace
Para que lo sepas de entrada:
- Necesita internet para ponchar. Si se va la luz y el router se apaga, una tableta con data o la data compartida de un celular lo resuelven.
- No deposita el pago. Te dice cuánto pagarle a cada quien y el pago lo haces tú por tu banco.
- No llena ni radica formularios. Te da los números correctos y tu contable radica.
Haz la cuenta antes de comprar
Suma la máquina, la instalación, doce meses de mensualidad y las horas que pasas cada quincena cuadrando ponches. Después compara.
Si quieres ver cuánto te está costando hacer la nómina a mano, la calculadora de ahorro te lo dice en dinero y en horas. Y si quieres ver cómo se poncha sin máquina, mira el ponchador digital de Ponchealo.
Pruébalo esta quincena
14 días gratis. Sin tarjeta. Si no te resuelve, no pasa nada.